Si bien la COP25 se ha dado a conocer bajo el llamado de “Tiempo de Actuar”, poniendo énfasis en la necesidad de que todos los países aumenten sus compromisos para combatir el cambio climático, Chile también ha querido relevar temáticas específicas que se enmarcan en esta lucha.

Océanos

El océano desempeña un rol fundamental como mitigador del cambio climático. En sus aguas logra capturar y almacenar más del 90% del calor y aproximadamente 25% del carbono que se liberan producto de emisiones de actividades humanas. Sin embargo, esto está produciendo impactos visibles, globales, y en gran medida, irreversibles, como los son el aumento de su temperatura, el aumento del nivel del mar, la acidificación de las aguas y cambios en la biodiversidad marina, entre otras.

Antártica

La Antártida, el Ártico y los glaciares de montaña (criósfera), además de grandes reservas de agua, son importantes reguladores del clima, pues se encargan de reflejar la energía solar devuelta al espacio y de esa manera influenciar el balance energético del planeta. Sin embargo, la criósfera es muy sensible al calentamiento global, y sus efectos repercuten en el derretimiento y pérdida de su masa, procesos que son (en parte) responsables del aumento del nivel del mar, pérdida de biodiversidad y deterioro de ecosistemas. Alteraciones que ocurran en la Antártica (debido al cambio climático), tendrán consecuencias globales y perdurarán por varios siglos.

Biodiversidad

Los efectos directos e indirectos del cambio climático están íntimamente ligados a cambios en la biodiversidad de nuestro planeta. Es fundamental asegurar la mantención de nuestro entorno, pues su pleno funcionamiento va a permitir nuestro desarrollo como sociedad.

Asimismo, la biodiversidad resulta fundamental para la adaptación y mitigación del cambio climático, por lo que es necesario llevar a cabo acciones que aseguren su protección y conservación. Es por esto que Chile ha ampliado su red de áreas protegidas terrestres y marinas y está llevando a cabo un Plan Nacional de Protección de Humedales y el Proyecto de Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

Bosques

Los bosques merecen una mención especial, pues desempeñan un importante rol en la mitigación del cambio climático al capturar el CO2 que se emite a la atmósfera. Además, otorgan una serie de beneficios, como la provisión de agua, la protección de suelos y de la biodiversidad en general. Chile cuenta con una gran extensión de ecosistemas de bosques nativos bien conservados, sobre todo en la Zona Patagónica. Sin embargo, en otras zonas del país estos ecosistemas han sido fuertemente alterados por lo que su restauración debe ser una prioridad para mitigar el cambio climático.

Adaptación

Los escenarios de cambio climático proyectan para Chile un aumento en las temperaturas, disminución de las precipitaciones en el centro-sur y posibles aumentos en las zonas extremas, y un cambio en la superficie de glaciares. Estos escenarios implican aumentos de eventos extremos y disminución en la disponibilidad hídrica, con importantes impactos sobre nuestros ecosistemas, la población y las actividades productivas.

Para hacer frente a estos impactos se requieren medidas de adaptación en todos los sectores. La implementación de éstas medidas debe apuntar hacia mejoras institucionales, diseño de infraestructura resiliente, protección de ecosistemas y comunidades menos vulnerables.

Ciudades

El mundo está enfrentando un proceso de urbanización sin precedentes, que en Chile es particularmente claro, donde  90% de los chilenos viviendo en ciudades. El gran tamaño de estas urbes las vuelven extremadamente complejas y las convierten en grandes contribuyentes del cambio climático. El uso de energía, los medios de transporte, las actividades de construcción, las operación de viviendas y los procesos productivos, entre otro, son grandes generadores de emisiones.

 

Energías renovables

Las energías renovables son de suma importancia para alcanzar un desarrollo sostenible y para la ambición de Chile de ser carbono neutral antes de mediados de este siglo, pues no generan emisiones directas de gases de efecto invernadero (a diferencia de los combustibles fósiles).

Chile ha logrado una rápida conversión hacia estas energías sin la necesidad de subsidios directos. De hecho, Chile lidera el ranking Climatescope 2018 de Bloomberg, como el país más atractivo para el desarrollo de energías limpias (de un total de 103 mercados emergentes). Pese a esto, hoy aprovechamos sólo unos 12 GW de nuestro potencial en materia de energías renovables, que supera los 1.800 GW.

Economía Circular

El principio fundamental de la economía circular es la utilización de los residuos de unos como materia prima de otros, reduciéndose drásticamente tanto la generación de residuos como la extracción de nuevos materiales y materias primas.

Chile adoptó en febrero 2019 la Ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional. Además, se implementó en 2016 la Ley marco para la gestión de residuos, la responsabilidad extendida del productor y el fomento al reciclaje. Se cuenta con un sello de circularidad y se están desarrollando iniciativas orientadas a reducir el uso del plástico, tales como la campaña “Chao bombillas”.

Electromovilidad

La movilidad en las ciudades es una fuente importante de gases de efecto invernadero, así como de muchas otras externalidades. Para reducirlas, debemos pensar una planificación urbana que apunte a contar con distancias más cortas, que ponga prioridad los modos no motorizados y fomente el transporte público.

En este último punto, la electromovilidad se presenta como una gran oportunidad si va de la mano con la generación de energía con fuentes renovables. Y es especialmente atractivo si el esfuerzo se focaliza en buses y trenes urbanos. Santiago avanza en esta dirección decididamente, extendiendo su red de Metro e incorporando la mayor flota de buses eléctricos del mundo fuera de China.

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